¿PARA QUÉ LAS EVIDENCIAS?


La escena de un crimen es extremadamente importante.  Un detective hábil puede utilizar huellas digitales, ADN, fibras de ropa, etc., para reproducir la escena del crimen e identificar a quien lo cometió.  Nuestro sistema legal también se apoya en la evidencia.  La ley define la evidencia como «objetos materiales y afirmaciones verbales admisibles ante un tribunal».  En un sentido más general, la evidencia, cuando es propiamente usada, conduce a la conclusión correcta o a un juicio que lleva a uno a la verdad.

En el debate sobre los orígenes de todo lo que existe, la evidencia conduce a una de dos conclusiones: evolución o creación. Estas dos opiniones básicas están completamente en desacuerdo y no dan espacio para un punto medio.  De un lado, tenemos la teoría de la  evolución, la cual se apoya en puro azar aleatorio sin ninguna inteligencia externa que, a través del tiempo, ensamblara la materia y la energía en sistemas vivos con todas sus increíbles complejidades.  El proceso de evolución, se nos ha dicho, requiere miles de millones de años.  La Creación, en contraste, se sustenta en el «mecanismo» de una inteligencia externa que nosotros definimos como el Creador, Aquel quien hizo de la nada un universo que exhibe orden y diseño.  Vastos períodos de tiempo no son un requisito para la creación.

El debate sobre la evolución y la creación se centra en eventos del pasado.  Es una investigación cuyo objetivo es detectar y ensamblar le evidencia, así como un detective que investiga la escena de un crimen.  En ambos casos, la evidencia que se ha recopilado nos da pistas para ayudarnos a entender qué sucedió en el pasado.  De igual forma que en un estrado judicial, la evidencia utilizada en el debate de los orígenes puede ser verbal o material.  La evidencia tiene que ser fiable y tener integridad de tal manera que sea aceptable para todos quienes están en posición de hacer un juicio.  Debido a que hay peligro de que el veredicto final sea erróneo si está basado en evidencia falsificada, la evidencia presentada tiene que ser altamente confiable para hacer sus conclusiones decisivas a todos quienes la examinan con una mente abierta.

La evidencia es empleada por ambas partes.  En el debate de los orígenes, ambos, los defensores de la creación y los de la evolución, dependen de la misma evidencia física para probar su caso.  El debate de los orígenes es único porque busca explicar un evento de que sucedió una sola vez.  Por lo tanto, dependemos de datos históricos para obtener pistas de cómo sucedió.  La evidencia encontrada en rocas, huesos, estrellas y sistemas vivos es interpretada para entender qué sucedió en el pasado.  La adquisición, procesamiento y análisis de la evidencia está siempre sujeta a error, y ya que ningún humano estuvo presente para observar el origen de la vida, no hay evidencia verbal de cómo todo llego a existir.  ¿Cómo, después de todo, podríamos observar el Big Bang o ver de primera mano cómo Dios creó el universo?  La única manera de entender este evento único en el pasado es filtrar la evidencia dejada atrás –justo como hace un detective en una escena de crimen–.

Aquí hay algunas ideas importantes para recordar mientras usted considera la evidencia:

  1. Ambas partes usan evidencia.
  2. Estamos limitados en nuestra capacidad para evaluar la evidencia.  Somos finitos, sesgados, pecaminosos e incapaces de volver al pasado y presenciar lo qué tuvo lugar en la creación.
  3. El debate creación/evolución es una investigación histórica que examina evidencia material y verbal.  La evidencia material incluye:
  1. El registro fósil
  2. Formaciones Geológicas
  3. Complejidad de los seres vivos
  4. Estructuras moleculares biológicas/ADN
  5. Cuerpos celestes
  6. Luz proveniente de los cuerpos celestes

4. La evidencia verbal está contenida en recuento del Génesis en la Biblia, la Palabra de Dios.

 

¿POR QUÉ LA MISMA EVIDENCIA CONDUCE A CONCLUSIONES OPUESTAS?

Defensores de la evolución y la creación usan la misma evidencia, pero llegan a conclusiones diferentes.  ¿Por qué?  Cuando un hueso fosilizado de dinosaurio es descubierto, el evolucionista lo interpretará inmediatamente como consecuencia de grandes eras de muerte y sufrimiento que finalmente llevaron al dinosaurio a la extinción.  El creacionista, sin embargo, entiende ese fósil como evidencia de un diluvio universal que creó las condiciones químicas y físicas para la formación del fósil.  Este patrón se repite una vez tras otra mostrando cómo la misma evidencia conduce a conclusiones opuestas.  La evidencia es adquirida con meticuloso cuidado y tratada con las mismas herramientas científicas.  Mediciones precisas son hechas y analizadas; aun así, al final del proceso de descubrimiento, hay dos conclusiones muy distintas.

La razón para esto es que ambas partes se aproximan a la evidencia con presuposiciones o ideas preconcebidas opuestas.  Cuando la evidencia es presentada en un tribunal, la meta es producir un veredicto de culpabilidad o inocencia.  Los defensores en cada lado entran al tribunal con sus mentes predispuestas.  El acusador esta buscando un veredicto de culpable y usa la evidencia para persuadir a la corte hacia ese fin.  La defensa construye un caso de inocencia, igualmente, usando la evidencia.  Es importante reconocer que ambos, acusador y defensor, llegan a la corte con sus ideas preconcebidas.  Ellos llegan a sus conclusiones a partir del mismo grupo de datos.

De igual manera los defensores de la evolución o creación miran los datos en términos de sus inclinaciones.  Los creacionistas, quienes usan la Palabra de Dios para establecer sus presuposiciones acerca del origen de la vida, alcanzan conclusiones drásticamente diferentes a aquellas de quienes rechazan la Biblia como registro del pasado. Presuposiciones diferentes siempre producen conclusiones diferentes.  Dé una mirada a las presuposiciones que ambas partes traen a la pregunta de los orígenes:

Creación

Evolución

Orden Predeterminado

Caos

Inteligencia Externa

Auto Ordenamiento Interior

En seis días fue creado todo

Millones de años como requisito

Eventos Catastróficos

Cambio Lento y Gradual


En el Parque Nacional Badlands, localizado en el suroeste de Dakota del Sur, se encuentra un gran dep
ósito a nivel mundial de fósiles de la época del Oligoceno.  Los evolucionistas que estudian estos depósitos de fósiles concluyen que la evolución de los mamíferos tuvo lugar hace más de 12 millones de años.  Ellos se aproximan a estos lugares de fósiles con la presuposición de que la evolución es un hecho y, en consecuencia, llegan a la conclusión de que todas las diferentes formas fosilizadas llegaron a existir por el proceso de cambio gradual a través de millones y millones de años.  Con la misma evidencia de fósiles que usan los evolucionistas, los creacionistas llegan a conclusiones muy diferentes.  Ellos encuentran evidencia para diferentes clases de mamíferos y proponen que las capas yacentes de roca y los fósiles se debieron a cierta clase de evento catastrófico, como un diluvio global del planeta.  Nuevamente, encontramos dos conclusiones que compiten entre si a partir de la misma evidencia.  Se reduce a la presuposición de alguien o su interpretación del mundo.

INTERPRETACIONES EN CONFLICTO


El debate evolución/creación ha estado dándose por mucho tiempo.  Estalló en el siglo diecinueve después de la publicación de
El origen de las Especies, de Charles Darwin, que rápidamente se volvió popular en Inglaterra y se esparció por toda Europa.  Muchos creen que Darwin descubrió la evolución.  En realidad, sus raíces pueden ser rastreadas a la confrontación prehistórica entre los hombres y su Creador.  De acuerdo con Henry Morris, científico y autor ampliamente considerado como el padre del moderno movimiento de la creación, Darwin llegó en el preciso momento histórico para despertar un movimiento que fue realmente la renovación de una idea antigua:

El hecho es, sin embargo, que él realmente sólo sirvió como el catalizador para revivir el antiguo paganismo, llegando justo en el preciso momento en la historia para realizar una revuelta contra Dios para la cual muchos en Europa Occidental habían estado preparados por más de un siglo.

La evolución, desde Darwin, se ha apoderado gradualmente de la cultura Occidental.  Hoy día ha echado raíces en todas las principales disciplinas académicas.  Tristemente, algunas iglesias han aceptado la teoría de la evolución como cierta clase de moda, evidentemente sin comprender la premisa ateísta de la evolución.  Las Iglesias aceptan la evolución porque viene vestida con atuendo de autoridad científica pero, de hecho, es un movimiento cuya principal esencia es deshacerse de Dios.  La evolución ha ganado tanta aceptación en la educación superior que es considerada por muchas élites en educación y en los medios como la única opción intelectual.  Se ha convertido en una aceptada interpretación del mundo.

Dicha interpretación del mundo podría ser definida como un marco para entender la realidad.  Es ese grupo de creencias esenciales por las cuales el conocimiento es filtrado, las decisiones son tomadas, los valores son establecidos, y las prioridades son definidas.  Cada ser humano, joven o viejo, tiene dentro de sí mismo una interpretación del mundo.  Es nutrida en la niñez y la adolescencia y continúa creciendo profundamente arraigada con la edad.  Las interpretaciones del mundo pueden, sin embargo, cambiar dramáticamente como, por ejemplo, cuando un individuo nace nuevamente y se convierte, como la Biblia lo dice, en «una nueva criatura en Cristo».  Aquellos que encuentran a Jesús y se comprometen a sí mismos a la Palabra de Dios experimentan una transformación que a menudo altera radicalmente su interpretación del mundo.

La interpretación del mundo creacionista empieza con la creencia en Dios, el Creador de todas las cosas.  Está centrada en la inspirada Palabra de Dios que provee una historia del comienzo del universo y del hombre.  También provee una historia temprana del mundo en los primeros once capítulos del Génesis.  Caracteriza a la creación como «muy buena» en Génesis 1.  En Génesis 3 describe la caída del hombre y las consecuencias que son observadas en el mundo, establecidas bajo una maldición de Dios.  Génesis registra un gran juicio en el Capítulo 6, el diluvio universal que produjo efectos que influencian la forma cómo el mundo se ve hoy.  El establecimiento de diferentes naciones con lenguajes y culturas únicas es registrado en Génesis 11.  Los eventos registrados en Génesis 1 al 11 dan forma a la interpretación del mundo de un creacionista y demuestran la responsabilidad del hombre con su Creador.

La interpretación evolucionista del mundo, en contraste, no tiene lugar para Dios.  Considera al universo como auto-creación, con materia y energía eternas.  Algunos evolucionistas brevemente reconocen a Dios como el gran iniciador quien, después de empezar el tiempo, el espacio, y la materia, se hizo a un lado para simplemente permitir que la ley tomara el control.  La interpretación evolucionista del mundo considera que el hombre controla su destino y es básicamente bueno, al final es una idea que ciertamente se aleja del concepto cristiano de que el hombre es una criatura caída y pecaminosa que sólo es salvada por la gracia de Dios.  La interpretación evolucionista del mundo no tiene absolutos morales, porque creen que todas las cosas cambian con el tiempo a medida que la evolución progresa.  La interpretación cristiana del mundo, sin embargo, respeta absolutos morales como parte de la estructura de la realidad creada por Dios.

Interpretación creacionista

Interpretación evolucionista

Basada en la Palabra de Dios       

Basada en la palabra del hombre

Creador / Inteligencia externa   

Proceso interno desconocido

Absolutos               

Relativismo

Responsabilidad con Dios       

Responsabilidad con el Hombre



¿ES LA EVOLUCIÓN UN HECHO CIENTÍFICO?




Nuestra vida diaria gira alrededor de la ciencia y la tecnología.  Los autos que conducimos, el alimento que comemos, y las vitaminas que tomamos, son resultado de la aplicación de algunos principios científicos.  Así como la ciencia es importante  en la vida diaria, esta también establece principios fundamentales por los cuales la evidencia es adquirida, analizada y transmitida.

La ciencia es un proceso en el cual procuramos conocimiento a partir de datos empíricos.  Los datos provienen de lo que observamos y registramos con nuestros sentidos.  La ciencia es el estudio sistemático del mundo a nuestro alrededor, basada en observaciones, clasificaciones, y descripciones que pueden conducir a investigación experimental y explicaciones teóricas.  Ambos razonamientos, deductivo e inductivo, son empleados en el proceso científico.  La publicación de la Academia Nacional de Ciencias en 1998, Teaching about Evolution and the Nature of Science (Enseñanzas acerca de la Evolución y la Ciencia Natural), confina la actividad de la ciencia a la evidencia empírica, puntualizando: «Las explicaciones que no pueden ser basadas en la evidencia empírica no son parte de la ciencia».

La ciencia válida tiene que tener integridad, responsabilidad, seguridad, y ser confiable.  ¿Cómo puedes llegar a conclusiones verdaderas cuando los datos experimentales son falsificados?  Las pruebas y mediciones son también herramientas importantes para la verificación.  Cuando la investigación científica es reportada en publicaciones científicas, debe ser escrita de tal manera que los procedimientos experimentales puedan ser repetidos, ya que la posibilidad de repetición es otra herramienta usada para la verificación.

La ciencia se apoya en la observación, los hechos, las hipótesis, la teoría, y las leyes.  Estas pueden ser brevemente definidas como sigue.

Observaciones: Describen o miden lo que uno percibe con los sentidos.

Hechos: Están basados en repetidas observaciones que pueden ser confirmadas.

Hipótesis: Una declaración que puede ser medida de tal manera que las    deducciones y las conclusiones puedan ser explicadas.

Teoría: Una explicación general en la cual los hechos y conclusiones experimentales pueden ser incorporados, de tal manera que permite hacer predicciones.

Ley: Una generalización funcional que ha resistido la prueba del tiempo y puede ser apoyo para hacer predicciones exactas.

Tanto los creacionistas como los evolucionistas hacen ciencia de la misma forma–con una muy importante excepción–.  Los científicos creacionistas traen a su investigación la presuposición basada en la Palabra de Dios, de que el hombre es finito y falible y necesitado de la revelación contenida en la Palabra de Dios.  De igual manera que los evolucionistas, el creacionista está de acuerdo en la importancia de una observación asociada y una auto corrección por medio del proceso científico detallado arriba.  Sin embargo, los dos bandos difieren, porque el creacionista trae a su esfuerzo científico una creencia en la verdad absoluta de la Palabra de Dios.

La ciencia, por definición, investiga el mundo natural.  Por sí misma no es una forma de ver la vida.  Por consiguiente es un mecanismo neutral que nos proporciona herramientas con el fin de obtener y examinar la evidencia.  Ambos, creacionistas y evolucionistas, dependen de la ciencia para adquirir, analizar, y transmitir información para construir modelos de trabajo y para respaldar sus teorías y leyes.  El libro de texto, Biología, señala que:

Las materias primas de la ciencia son nuestras observaciones de los fenómenos del universo material.  La ciencia –distinto al arte, religión, o filosofía– está limitada a lo que es observable y medible y, en este sentido, es categorizada como materialista.

La Ciencia es una herramienta que da una breve mirada a la verdad.  Está limitada porque excluye el espíritu interior del hombre, las motivaciones, y las metas.  Falla desesperadamente en definir las cualidades internas, como la sinceridad, la generosidad, y el amor.  La naturaleza espiritual del hombre –donde pone su fe, convicciones e interpretación del mundo– no son viables para realizar una investigación científica.  La realidad de la ciencia es solamente en el mundo material.  No es competente para llegar a conclusiones acerca de campos que van más allá.

La ciencia, sin embargo, no es Naturalismo.  El naturalismo es un sistema de creencias que afirma que toda la verdad puede ser encontrada solamente a través de los datos empíricos –por la investigación del universo material.  El naturalismo elimina a Dios, la Biblia, y la naturaleza espiritual del hombre.  Sólo lo que puede ser observado en el mundo material se dice que nos lleva a la verdad suprema.  El naturalismo puede ser clasificado como una interpretación del mundo, porque es un marco para el entendimiento de la realidad que se levanta, no a partir de la observación sino de la convicción a priori de lo qué es real (el universo material) y lo qué no es real (Dios).  El naturalismo es la base filosófica de la evolución –la cual la evolución asume pero no puede probar, ni hace el intento–.  En cambio, el naturalismo es simplemente adoptado, sin evidencia o argumento, como la auto validada interpretación del mundo.

Los evolucionistas se aferran tenazmente a este sistema de creencias por ser tan necesario y compatible con la idea de un cambio gradual y ascendente desde los átomos y las moléculas hasta complejos sistemas vivientes.  El naturalismo respalda la idea evolucionista de que mecanismos aleatorios ensamblaron la realidad, sin un plan o inteligencia exterior.  Elimina el trabajo de Dios y es implícitamente ateo.

El naturalismo no niega explícitamente la absoluta existencia de Dios, sino que niega que un ser sobrenatural pudiera de alguna forma influenciar los eventos naturales, como la evolución, o comunicarse con criaturas como nosotros mismos.  El naturalismo científico hace el mismo señalamiento al empezar con la presunción de que la ciencia, que estudia sólo lo natural, es nuestro único camino confiable al conocimiento.  Un Dios que nunca puede hacer nada que haga una diferencia, y de quien  no podemos tener conocimiento confiable, no es de importancia para nosotros.

La evolución encubre cómo  la ciencia promueve la religión del naturalismo, una idea que, cuando es aplicada, conduce a un dolor horrible, sufrimiento, y muerte de millones, como se demostrará en el Capítulo Cinco.

 

LAS IDEAS BÁSICAS

 



En resumen, es importante recordar lo siguiente acerca de las presuposiciones de la evolución.  

  • Primero, la evolución asume un cambio lento y gradual a lo largo de inimaginables eras –millones de años para la vida y miles de millones de años para el universo celestial–. Muchas diferentes explicaciones, sin consenso, son ofrecidas para explicar cómo este proceso tuvo lugar.  
  • Segundo, la evolución asume que la fuerza organizadora de la vida es interna y depende de una casualidad aleatoria –una presuposición que elimina cualquier fuerza inteligente, creativa y externa–.  
  • Tercero, la evolución descarta la inteligencia y asume que la casualidad aleatoria es el mecanismo responsable por la realidad material –una filosófica presunción que no es extraída de evidencia empírica–.  La evolución, por consiguiente, es una creencia irracional.  Asume que la aleatoriedad y la casualidad, y no el diseño, son el principio gobernante de la realidad, una opinión, otra vez, sin fuerte información empírica para soportarla.

La premisa básica del creacionismo es que todos los sistemas vivos e inertes tienen sus orígenes a partir de una fuente externa con infinita inteligencia.  Esta infinita inteligencia es referida como Cristo el Creador, Aquel que llamó todo a la existencia.  Largos períodos de tiempo no son necesarios.  Los eventos de la creación están registrados en la historia del Génesis de la Biblia.  La evidencia física indica que el cosmos es la obra de un diseñador y planeador inteligente.  La creación, nuevamente, es un evento único que no puede ser repetido y por consiguiente no puede ser observado en el presente.  Finalmente, la creación, al apoyarse en un Creador Inteligente, es una creencia racional que presupone la existencia de un Dios Creador.

¿ES LA CIENCIA COMPATIBLE CON LA BIBLIA?


Es una idea popular la creencia de que la ciencia y la Biblia están en desacuerdo la una con la otra.  El rumor de conflicto entre la Biblia y la ciencia puede ser rastreado hasta Thomas Huxley, un defensor de la evolución de finales del siglo diecinueve, quien llegó a ser conocido como el «perro buldog» de Darwin y que ayudó poderosamente al derrocamiento de la supremacía cultural del Cristianismo.  Pero Huxley, y una larga fila de sucesores quienes han elogiado el malicioso error de Huxley acerca de la fe y la razón, están en conflicto con los hechos de la historia.

La verdad es que la ciencia y el Cristianismo tuvieron una gran relación desde los años 1500 hasta finales de los años 1800.  Los antiguos pioneros de la ciencia moderna no tuvieron dificultad en creer en Dios como su Creador y Salvador.  Ellos creyeron en un Dios que tuvo poder sin límite y fue la fuente de toda inteligencia.  La obra de sus manos valía la pena ser estudiada y el hacer esto era glorificarlo a Él.  De hecho, el Salmo 111:2 nos dice que «Grandes son las obras de Jehová, buscadas de todos los que las quieren».  Dios afirma el carácter de la creación en Génesis 1 llamándola «buena» cinco veces durante la semana de la creación.  Finalmente, cuando la creación fue completada, Él pronuncia su juicio final: Es «bueno en gran manera».

Francis Bacon, quien es usualmente considerado como el padre del método científico, dijo:

Si uno considera el asunto correctamente, la Filosofía natural [el estudio de la naturaleza] es, después de la Palabra de Dios, la más segura medicina para la superstición, y también el más aprobado sustento de la Fe.  Y así ella es correctamente dada a la Religión como el mas fiel manufacturado; la una manifestando la voluntad de Dios, la otra Su poder.

Los primeros científicos supieron que por la investigación exhaustiva en un área particular de la ciencia, ellos estarían cumpliendo el gran Mandato Cultural, tomando dominio de la creación de Dios como se ha mandado en Génesis 1:28.  Esto es demostrado por unos pocos ejemplos de grandes hombres de ciencia quienes acogieron también la creencia en Dios.  Henry Morris, en Men of Science: Men of God (Hombres de Ciencia: Hombres de Dios), lista más de 40 grandes científicos quienes fueron confesos Cristianos que creyeron en la divina autoridad de Dios.  Entre ellos están:

Johannes Kepler (1571-1630), un astrónomo famoso por su exhaustivo trabajo en movimientos planetarios.  Dijo:  

Te doy gracias, Dios Creador, que Tú me hayas dado este gozo en Tu creación, y me regocijo en las obras de Tus manos.  Veo que he completado ahora el trabajo para el que fui llamado.  En él he usado todos los talentos que Tú le has dado a mi espíritu.

Blaise Pascal (1623-1662), un gran filósofo y matemático quien es considerado como el padre de la ciencia hidrostática.  Desarrolló los principios del barómetro.  La famosa apuesta de Pascal demuestra su compromiso con el Cristianismo.  Su apuesta ilustra que la fe Cristiana es una propuesta «que siempre gana».  Si un cristiano muere y no hay Dios, «no ha perdido nada».  Pero si un Cristiano muere y sí hay un Dios, cielo, e infierno, él ha ganado todo mientras «su escéptico amigo ha perdido todo en el infierno».

Robert Boyle (1627-1691) es considerado como el padre de la física química, con su monumental trabajo en los principios mecánicos de los gases, a partir de los cuales fue generada su famosa Ley de Boyle.  Su aproximación experimental a los gases sentó la fundación para su teoría atómica.  Boyle  fue un devoto Cristiano quien se interesó en misiones y apologética.  Fue famoso por sus conferencias en las cuales promovió la creación como el reloj finamente ajustado de Dios, «donde todas las cosas son tan hábilmente ingeniadas que una vez que el motor fue puesto en movimiento, todas las cosas procedieron de acuerdo al primer diseño del Artífice».

John Ray (1627-1705), un botánico que introdujo la primera definición de las especies como un organismo a partir de la reproducción.  Su definición, de que los padres producen progenie con la misma clase de características, es cercana a la definición moderna.  Él fue motivado por Génesis 1: «… hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género…»  El escribió The Wisdom of God Manifested in the Works of the Creation (La Sabiduría de Dios Manifestada en las Obras de Su Creación), el cual tuvo un gran impacto y «argumentó que todas las cosas vivientes son tan complejas y tan maravillosamente diseñadas que ellas tienen que ser la creación de un Creador supremamente inteligente».

Isaac Newton (1642-1727), conocido como uno de los más grandes científicos de todos los tiempos, desarrolló la ley universal de la gravedad, las leyes del movimiento, y el cálculo dentro de la rama de las matemáticas.  Produjo la teoría de la partícula para explicar cómo la luz es emitida y construyó el primer telescopio de reflexión.  Newton entendió que la creación vino de Dios, y su motivación básica fue promover una creencia en Dios el Creador.  Newton contribuyó enormemente a la fundación de la ciencia y creyó que Dios fue la causa suprema.

Consideramos que las Escrituras de Dios son la más sublime filosofía.  Encuentro señales mas claras de autenticidad en la Biblia que en toda historia profana cualquiera.

Carl Linnaeus (1707-1778)  descubrió la taxonomía biológica, la cual es un sistema de clasificación todavía usado hoy.  Clasificó los organismos vivos, usando las especies como la unidad básica, basado en la idea bíblica de que los organismos no cambian con el tiempo.  Fue un creacionista comprometido que creyó que la creación de Dios fue buena y estable.  Linnaeus estuvo en el camino correcto, a pesar de que confundió «especies» con «clases». Escribió ensayos sobre teología natural como soporte a la idea de que el hombre puede glorificar a Dios por el estudio de Sus obras en la creación.

SIGA LA EVIDENCIA CON UNA MENTE ABIERTA


Hay abrumadores testimonios de aquellos que se aproximaron a la evidencia con una mente abierta y, como resultado, comenzaron a cuestionar la interpretación del mundo en el naturalismo.  No importa desde cuál perspectiva estudien la evidencia, bien sea al nivel molecular o por medio de examinar fijamente los cuerpos celestes, ellos descubrieron evidencia de un plan y un diseño.  Cuando ellos se libraron a sí mismos de las cadenas de la religión del naturalismo y siguieron la evidencia, el mecanismo de la evolución fue abandonado.  Ambos movimientos como el de la creación bíblica y el moderno Diseño Inteligente, liderado por Berkeley el profesor de leyes de Phillip Jonson, ha enlistado científicos establecidos que han retado, con algún éxito, la tesis completa de la evolución.

No es escasa la evidencia crucial que lleve a uno al veredicto de que Dios es el Creador.  En Romanos 1 Pablo afirma que la evidencia de la obra creativa de Dios en el mundo «les es manifiesto» (v. 19) y «se hacen claramente visibles» (v. 20).  Esto indica que Dios revela algo de Sí mismo a través de su obra creativa.  La evidencia de Dios en la naturaleza es tan convincente que, de hecho, «no tienen excusa» al negar a Dios (v. 20).  La Escritura afirma que una mirada a la evidencia sin las ataduras del naturalismo libera al hombre para ver a Dios el Creador.

Esto no lo es todo.  Dios el Creador es también Dios nuestro Salvador.  El Apóstol Juan abre su evangelio con la declaración de que « En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios».  El Evangelio de Juan comienza igual que Génesis 1, con tres palabras, «En el principio».  En Génesis 1:3, Dios dice «Hágase la luz».  En Juan, el «Verbo» no es solamente el Creador, sino que el Verbo se hizo carne   –Jesucristo, la fuente de vida y de luz, Aquel quien trae vida eterna–.  Génesis 1 y Juan 1 demuestran un vínculo entre Dios nuestro Creador y Dios (Jesucristo) nuestro Salvador.  El examinar la evidencia para la creación debería no sólo llevarnos a reconocer a Dios como el Hacedor, sino también traer al honesto investigador a una relación personal con Cristo su Salvador, la vida y la luz del mundo.