EVIDENCIA A PARTIR DEL HOMBRE

 

Darwin, en su Descendiente del Hombre, explica que su objetivo fue mostrar que no hay diferencia fundamental entre el hombre y los mamíferos superiores.  De acuerdo con Darwin, hubo una descendencia lineal de todos los organismos hasta llegar al hombre.  Él enfatizó que no hubo creaciones especiales de Dios a lo largo de este linaje, sino que todos estaban conectados a través de un cambio evolutivo gradual.  Los evolucionistas tienen una razón obligada de demostrar un vínculo evolutivo entre el hombre y el mono.  Ellos saben que si lo logran, silenciaran los argumentos de aquellos que creen en una creación especial.  Sin ninguna pregunta, la evolución triunfaría, si la evidencia fósil fuera a mostrar la fase final de la evolución de un mono convirtiéndose en hombre.

Cuando es anunciado que se encontró un fósil que parece ser de un mono, los medios noticiosos se colman de artículos que no critican y dan abundante espacio para las afirmaciones generadas por el hallazgo.  Al pasar del tiempo, sin embargo, cuando el hallazgo original de un supuesto fósil eslabón al hombre es anunciado, sigue entonces un debate marcado por la confusión acerca de qué fue realmente lo que se encontró.  Históricamente, para los esperanzados evolucionistas, se ha convertido en una gran decepción.

El público general es escasamente informado de la profundamente sentada incertidumbre acerca de los orígenes humanos que está reflejada en esas afirmaciones hechas por los expertos científicos.  En cambio, simplemente somos alimentados por la más reciente versión de la teoría de alguien, sin que se nos haya dicho que los mismos paleontólogos no pueden ponerse de acuerdo sobre eso.  Y típicamente, la teoría es ilustrada con unos dibujos caprichosos de hombres de las cavernas o actores humanos vistiendo pesado maquillaje.

 

¿EL ESLABÓN PERDIDO?


A pesar de las declaraciones que se levantan de ellos, el número de fósiles mono-hombre es sorprendentemente pequeño.  Mucho del material fósil parecen ser recientes y humanos.  Diferentes fuentes ilustran este punto.

Un mito muy común hoy día es que han sido encontrados muchos fósiles homínidos. En todo el mundo hay solamente unas pocas docenas.  Pero estos escasos fósiles atestiguan de la odisea evolucionista que creó las especies humanas. La colección completa de homínidos conocida hoy día escasamente cubriría una mesa de billar. La evidencia primaria es un arreglo de huesos despreciablemente pequeño con la cual construir la historia de la evolución del hombre.  Un antropólogo ha comparado la tarea a aquella de reconstruir el argumento de War and Peace (La Guerra y la Paz) con 13 páginas escogidas al azar.

Los fósiles mono-hombre son poco comunes y muy costosos.  Son a menudo arreglos escondidos y fundiciones, ninguno de los huesos originales de esos mono-hombre, son vendidos y estudiados.  Niles Eldredge del Museo Americano de Ciencia ha dicho, acerca de la evolución humana, que muchos científicos son apartados de la información verdadera.  A aquellos en el círculo interno, a quienes comparten la creencia en la evolución, se les es permitido ver el verdadero fósil, mientras que otros son selectivamente censurados.

Pero los modelos fundidos no son sustitutos de la cosa real, particularmente si debe estudiárseles en detalle.  La ciencia de la evolución humana carece de apertura.  La ciencia, por su naturaleza, debería ser abierta al escrutinio de otros colegas.  Este no es el caso en el campo de la evolución humana. Falla miserablemente como ciencia.

 

NO ES VERDADERA CIENCIA



La evolución humana no es verdadera ciencia por dos razones:

Primero, descansa en una base de datos negligentemente pequeña.  La verdadera ciencia requiere números para la verificación.  Una calavera incompleta o un esqueleto parcial no son suficientes para declarar un nuevo tipo de hombre.  Ha sido mostrado en paleontología que, cuando son descubiertos más especímenes fósiles de la misma especie, se hacen cambios fundamentales a la estructura original.

Segundo, los objetos de estudio son réplicas hechas por el hombre, no los especímenes en sí mismos.  La ciencia real trata con la realidad, no con fundiciones de los fósiles reales.  Donde quiera que el acceso de la investigación es selectivamente limitado, la objetividad científica es perjudicada.  Los especímenes fósiles deberían estar abiertos al público.  Los creacionistas deberían ser libres para examinarlos.  La ciencia ha sido siempre abierta a todos y se beneficia a partir de un amplio rango de opiniones.

El prejuicio de la evolución infecta también la búsqueda de los fósiles.  Las presuposiciones Darwinianas trabajan efectivamente para excluir los fósiles que no encajan en el modelo evolucionista y clasifican selectivamente a otros.  Los fósiles humanos han sido degradados para parecer más mono-hombre, y los fósiles de mono se han hecho ver más como de humano.

ENGAÑOS



El Hombre De Neandertal

El antropólogo francés Marchellin Boude publicó una serie de artículos científicos entre 1911 y 1913 concluyendo que a pesar de que tenía una talla mayor de cerebro, el Hombre de Neandertal estaba más cerca de los monos.

Boule, quien encontró el más completo esqueleto en Europa Occidental, ignoró evidencia patológica en el esqueleto y asumió que los huesos se asemejaban a un mono en vez de un humano.  Concluyó que su esqueleto no podía caminar totalmente erecto, sino que tenía rodillas curvas y caminaba con su cuerpo inclinándose hacia delante.  El hizo sus pies curvos, justo como los de un mono.          

En 1955, dos americanos se dieron cuenta que había algunos muy serios problemas con la reconstrucción de Boule.  Tomó 44 anos exponer el muy obvio hecho de que el esqueleto Neandertal de Boule sufrió de una artritis severa.  Después de la reconstrucción, el Neandertal se paró recto y caminó como un humano.  A pesar que tenía una cabeza más grande que los humanos y un cráneo bajo con cejas pronunciadas, fue muy cercano a un humano.  Muchos creen hoy que si el Señor Neandertal estuviera esperando entre un grupo de personas en una parada de bus, no podríamos distinguirlo de otros humanos.  Los creacionistas creen que era un humano.

Por 44 años se creyó que el hombre de Neandertal era un predecesor en la evolución hacia el hombre –todo debido a la entusiasta invención de Boule–.  La idea popular de un embrutecido hombre de las cavernas como simio tiene sus orígenes no en los fósiles, sino en la mente de Boule.  Puede verse ahora que la motivación de Boule para su reconstrucción errónea fue la de adoctrinar al público en la aceptación de la evolución.

A pesar de la corrección posterior, la mala interpretación de Boule no fue rápidamente removida.  Fue dibujada por el famoso artista Frederick Blaschke una escena de la vida en una cueva mostrando no uno, sino toda una familia de Neandertales.  Se volvió una exposición permanente y una muy popular exhibición en la sala del Museo de Historia Natural del Campo de Chicago en los años 1920.  Esta fotografía apareció en un sinnúmero de libros de texto y otros museos alrededor del mundo.  Sorprendentemente, esta escena de la cueva estuvo en el museo hasta veinte anos después de haber sido refutada.  No sólo esta imagen sobrevivió en el museo, también permaneció por algún tiempo en los libros de texto y otros museo alrededor del mundo.  Esto exhibió una actitud que desafió a la ciencia y expuso le profunda necesidad de mantenerse en la fantasía evolucionista de que los humanos evolucionaron a partir de brutas bestias.

 

El Hombre De Piltdown


En Sussex, Inglaterra, entre 1898 y 1912, muchas partes de una calavera humana y dos caninos fueron desenterrados, junto con una mandíbula como de un mono primitivo.  Significativas partes de las mandíbulas superior e inferior hacían falta y la calavera estaba en varias partes.  Fue reconstruida, y fueron fundidos modelos y circularon a cada museo mayor.  Hubo otros fósiles que fueron encontrados en el sitio, tales como un elefante, un mastodonte, un rinoceronte, un hipopótamo, un castor y un venado.

La calavera fue llamada el «Hombre de Piltdown» y fue considerada un hallazgo mayor.  Sirvió por décadas como prueba de eslabón entre el hombre y su ancestro evolutivo.  Más de quinientas disertaciones doctorales fueron escritas concernientes a esta calavera.

Por 40 años, la autenticidad del fósil nunca fue cuestionada.  En 1953, Kenneth Oakley, Joseph Weiner, and Wilfred Le Gros Clark expusieron la calavera como un fraude.  La tapa de la calavera era en realidad totalmente humana y los fragmentos de la mandíbula inferior, incluidos los dientes, se encontró en 1982 que resultaron ser de un joven hembra orangután.  La mandíbula había sido tratada químicamente para hacerla parecer que coincidía con la calavera.

También fue notado que algunos de los huesos de mamíferos encontrados en ese depósito fueron plantados y vinieron de diferentes áreas, incluyendo la isla de Malta y Túnez.  Tan temprano como en 1916, hubo reportes de falsificación, cuando anatomistas dentales notaron que había abrasiones artificiales en los dientes.  Estas ralladuras fueron claramente visibles como marcas de filos en los dientes del orangután.  Fue reportado que con el fin de que la mandíbula inferior encajara en la calavera, los dientes caninos fueron limados tan abajo que la cavidad de la pulpa estaba expuesta y luego introducida.  El engaño de Piltdown fue mortificante para el movimiento evolucionista.  No se nombra ya en los libros de texto, pero está claro que permanece un deseo de conectar el hombre con los monos.

La forma tan vigilada de cautiverio en la cual los fósiles humanos son manejados lleva en sí misma al fraude y la exageración.  La calavera Piltdown estuvo encerrada en una bóveda, y muy pocos pudieron estudiarla.  La ciencia está supuesta a ser auto correctiva, y en este caso, tomó cerca de 40 años exponer el fraude.  De pronto si la bóveda hubiera sido dejada abierta, esto pudiera haber sido evitado.

Tristemente, todavía la exclusividad reina hoy día.  Con muy pocos puntos de referencia, dada la abrumadora carencia de fósiles, hay una enorme oportunidad para la interpretación creativa y, dado la falta de evidencia, licencia poco científica.

 

El Hombre De Nebraska


En 1922, Harold Cook encontró un simple diente molar en Nebraska.  Fue identificado por Henry Osborn, un paleontólogo del Museo Americano de Historia Natural, como perteneciente a un hombre-mono.  Grafton Elliot Smith quien estuvo involucrado con el engaño Piltdown persuadió al prestigioso medio noticioso Illustrated London News para que publicara una concepción del artista de cómo este hombre y su compañera pudieron haber lucido.  Tenía que ser dibujado a partir de sólo un diente.

La revista tenía distribución mundial, y la ilustración tomó dos páginas enteras.  Fue publicado en Junio de 1922 y proclamado como el «eslabón perdido».  Esta ilustración fue firmemente implantada en la mente del público durante el famoso Ámbito «Monkey Trial» (El juicio del Mono) en 1925.  En 1928, el famoso hombre de Nebraska, basado en un sólo diente, se vino abajo.  Se descubrió que el diente no era de un humano antiguo, sino de un cerdo extinto.  Para agregar a la vergüenza, este «extinto» cerdo se encontró en 1972 vivo aun en Paraguay.

Los huesos fósiles que presentan evidencia de ser un eslabón perdido, o un hombre-mono, son extremadamente escasos.  No hay un claro cuerpo de evidencia para soportar la afirmación de que el hombre descendió de los monos.  Los intentos hechos tienen una historia de exageración y fraude.

Los evolucionistas tienen una obligada razón para encontrar evidencia fósil de formas de transición del mono al hombre, pero lo que ha sido encontrado es, bien sea humano o mono, no el eslabón perdido.  El Dr. Jonathan Wells, en su libro Icons of Evolution, declara que el icono final evolucionista es mostrar que el hombre descendió «del Mono al Humano».  Es un intento que, dada la carencia de evidencia, está condenado al fracaso.

Wells cita a Henry Gee, el jefe escritor de ciencia para el prestigioso diario científico, Nature:

Hacer una línea de fósiles y reclamar que ellos representan un linaje (del mono al hombre) no es una hipótesis científica que pueda ser puesta a prueba, sino una afirmación que carga la misma validez que un cuento para dormir –entretenido, de pronto incluso instructivo, pero no científico–.

 

LA IRA DE DIOS SOBRE LA HUMANIDAD

 

El Racismo


El Origen de las Especies de Darwin está subtitulado, La Conservación de las Razas Favorecidas en la Lucha por la Vida.  El intento de Darwin aquí no fue racista, como pareciera sugerir el subtítulo.  Por la palabra «razas» el quiso decir que «todas las diferentes especies de animales» irían a través de un cambio gradual a lo largo del tiempo, con selección natural.  Sin embargo, en una publicación posterior de The Descendent of Man (El Descendiente del Hombre), él no se excusa por lo que es obviamente una idea racista, de la cual los efectos serían bien sentidos en el siguiente siglo.  Darwin declara:

En un cierto período futuro, no muy distante medido en siglos, las razas civilizadas del hombre ciertamente exterminarán, y remplazarán, las razas salvajes en todo el mundo.  Al mismo tiempo, los monos antropomorfos… sin duda serán exterminados.  El cambio entre el hombre y sus más cercanos aliados será entonces más amplio, porque intervendrá entre el hombre en un estado mas civilizado, como podríamos esperar, incluso más que los Caucásicos, y algunos monos tan bajos como un babuino, en cambio del actual entre el negro[sic] o Australiano y el gorila.

El posterior Stephen Jay Gould, un prolífico evangelista para la evolución, reconoció el impacto racista de la evolución, al declarar,

Los argumentos biológicos para el racismo pudieron haber sido comunes antes de 1859, pero se incrementaron en orden de magnitud seguidamente a la aceptación de la teoría de la evolución.

Un triste ejemplo de la secuela racista a partir del Darwinismo es el enfermizo tratamiento de Otta Benga, un pigmeo del África Central.  Benga, un varón de 23 años de edad fue puesto en el Zoológico del Bronx en 1904 y mostrado como un emblemático salvaje –un ancestro evolutivo que fue animado a que gastara tiempo en la casa del mono–.  «Salvaje comparte una celda con los Monos del Bronx» fue el titular en el New York Times, en Septiembre 9 de 1904.

Francis Galton, el primo más joven de Charles Darwin, intentó medir el comportamiento humano.  Insistió que la inteligencia estaba correlacionada con el comportamiento moral.  La inteligencia llevaría a una vida moral o viceversa. Galton creyó que la dotación genética de uno es el único determinante de la gama entera de las características humanas.  Semejante pensamiento lleva directamente a la conclusión de que algunos grupos étnicos son superiores a otros.  Galton dijo también que la reserva de genes no debería ser contaminada y por consiguiente creyó en la separación de las razas.

«Matrimonios juiciosos» de «una cierta estirpe» de seres humanos a lo largo de «varias generaciones consecutivas» producirían una raza de gente altamente dotada, de acuerdo con Galton.  Este tipo de racismo fue llamado Eugenismo, el cual buscó la creación de una raza superior.

Ernest Haeckel (1834-1919), un biólogo alemán a quien Darwin inclinó a probar la evolución en el desarrollo de embriones.  Él también ayudó a hacer el caso para la legalización del aborto al declarar incorrectamente que los infantes recién nacidos nacen sordos y sin una conciencia –lo cual llevó a la idea de que el bebe recién nacido no tiene alma–.  Entonces, ¿Qué hay del niño en el vientre?  Basado en esta lógica, Haeckel dijo que el aborto no podría ser considerado asesinato.

 

Nazismo


Muchos profesores han notado que la biología Darviniana influenció enormemente el pensamiento de Hitler.  OEIN Kampf¸ escrito en 1924 por Hitler, es evidencia de esto.  El historiador, Werner Mases afirma:

Darwin fue la fuente general para las nociones de Hitler en biología, adoración, fuerza, lucha, y su rechazo a la causalidad moral en la historia.

Hitler estaba dedicado a una súper-raza Aria y fue directamente influenciado por la publicación Norte Americana de The Passing of the Great Race (El Paso de la Gran Raza) por el eugenista Madison Grant, publicado por primera vez en 1916.  «La exterminación hecha por los Nazis de seis millones de ‘indeseables raciales’ comenzó con la silenciosa implicación de las eugénicas de Galton».

En Alemania, Ernest Haeckel ayudó a establecer la evolución como un movimiento intelectual y académico en Alemania.  Se ha dicho que él le dio forma a la evolución Darwiniana en Alemania:

El Darwinismo Haeckeliano encontró su expresión terrorista en el socialismo nacional.  Para Hitler, la evolución fue el sello de la ciencia moderna y su «visión de la historia, política, religión, cristiandad, naturaleza, eugénica, ciencia, arte y evolución,… coincide en mayor parte con las de Haeckel». En la teoría biológica de Darwin, Hitler encontró su más poderosa arma en contra de los valores tradicionales.

El Fuhrer Alemán, como lo he sostenido constantemente, es un evolucionista; conscientemente ha buscado forzar la práctica de que Alemania se adapte a la teoría de la evolución.  Él ha fallado, no porque la teoría de la evolución es falsa, sino porque ha hecho tres errores fatales en su aplicación… Primero… al forzar el paso de la evolución entre su propia gente…Segundo… su concepto erróneo del valor evolutivo del poder… Y el tercero (y el más grande) error fue su fallo en no comprender que semejante monopolio de poder significaba inseguridad para los Británicos, Rusia, y Norte América.  Sus tres grandes antagonistas, a pesar de que no predican la doctrina de la evolución, son exponentes muy consistentes de sus principios.

 

Evolución y Comunismo


Kart Marx quiso dedicar su Das Capital a Darwin.  Marx creía que el libro de Darwin contenía la visión básica de «la lucha de las clases en la historia».  El leyó a Darwin mientras estaba en prisión en Diciembre de 1860.

Defender a Darwin no es nuevo para los socialistas.  El movimiento socialista reconoció al Darwinismo como un elemento importante en su perspectiva mundial general justo desde el comienzo.  Cuando Darwin publicó su «Origen de las Especies» en 1859, Kart Marx escribió una carta a Friedrich Engels en la cual dijo: «… éste es el libro que contiene las bases en historia natural para nuestro punto de vista».

Joseph Stalin llevó a cabo la más sangrienta masacre en la historia del mundo al ordenar la ejecución de 20 millones de personas.  El creyó categóricamente que la enseñanza de la evolución lo voltearía a uno en contra de Dios y una vez que Dios fuera removido, la gente estaría comprometida con el estado.  La propaganda pro-Stalin publicada en Moscú en 1940 ilustra esto:

«Yo les prestaré un libro para leer; éste mostrará que el mundo y todas las cosas vivientes son muy diferentes de lo que ustedes imaginan, y toda esta charla acerca de Dios es puro disparate», Joseph [Stalin] dijo.

«¿Cuál libro es ése? Yo Pregunté.

«Darwin.  Tienes que leerlo,» Me recalco Joseph.

 

Diferentes de los Animales


Es absurdo asumir que el hombre es nada más que una avanzada forma de animal.  Ver al hombre como nada más sino una forma de vida inteligente, puede llevar a atrocidades indecibles, como sucedió en el caso del Nazismo y Comunismo.  La evolución ha saboteado la inteligencia del hombre con un pensamiento insensato.  La simple observación lleva a la conclusión de que hay una vasta diferencia entre el hombre y cualquier cosa observable en el universo.

Entonces ¿qué hace a los humanos diferentes de los animales?  Al menos cinco características observables: inteligencia, lenguaje, creatividad, conciencia moral, y profundidad emocional.  Éstos ilustran el innegable abismo entre el hombre y las bestias.

La inteligencia del hombre le permite pensar abstractamente y llegar a conclusiones lógicas.  Los animales tienen variados grados de inteligencia, como se observa en sus patrones de comportamiento.  Sin embargo, cuando uno observa lo que puede ser desempeñado por el hombre –resolver complejas ecuaciones matemáticas, diseñar puentes, formular soluciones a problemas complejos, hacer descubrimientos científicos– es obvio que la inteligencia de los animales es de un orden extremadamente inferior.  ¿Puede usted imaginarse un mico programando un computador con un lenguaje complejo?

La capacidad de los humanos para emplear lenguaje simbólico es única del hombre.  Ha habido algunos avances con primates usando el lenguaje, y los animales sí tienen su propios y únicos medios de comunicación, como el sistema de sonar de los defines.  Pero mientras los animales pueden usar sus sentidos a más alto grado, el lenguaje animal no es tan complejo como el lenguaje humano.  Las palabras y frases tienen una forma abstracta de transmitir conceptos e información.

Un gran ejemplo de la profundidad del lenguaje humano es la famosa obra de teatro The Miracle Worker (El Trabajador Milagro), en la cual Hellen Séller exclama por primera vez la palabra «agua».  El agua tiene tantos usos y es usada en tantas maneras que la palabra, como ella la expresa, transmite enorme profundidad.  El lenguaje humano es altamente simbólico, como es demostrado por la poesía, el drama, y la lírica.  Todas ellas sobrepasan y son enteramente distintas al lenguaje animal.

La capacidad creativa del hombre también lo distingue del reino animal.  Los humanos tenemos la habilidad de cambiar y dar forma a las cosas. Podemos usar las palabras, colores, sonidos, símbolos, herramientas y otras cosas para dar forma a esos elementos en nuevas expresiones.  El rostro humano expresa en sí mismo ser tan único que puede ser identificado de entre millones de otros humanos.  Ningún animal tiene la habilidad de ser reconocido por su exclusividad como la tiene el ser humano.

Las manos humanas, con los pulgares opuestos, tienen la habilidad de agarrar y de hacer trabajo fino y detallado.  Pintar un cuadro, esculpir una estatua, tocar un instrumento musical, cantar una canción, escribir poesía, o incluso una carta a un amigo, todos reflejan la creatividad única del hombre.  Ni los primates ni otra criatura puede expresarse creativamente como lo pueden hacer los humanos.

La habilidad de saber lo correcto y lo falso es verdaderamente humana, y más aun un marcador divisorio entre el hombre y la bestia.  Hay, por supuesto, comportamiento entrenado en el cual los animales responden a un sistema de recompensas.  Pero esto no es comparable a la innata conciencia moral humana.  El sistema legal es un ejemplo de esta diferencia.  La idea de justicia para todos, integridad, veracidad, y honor son palabras que describen este fenómeno.

Los evolucionistas rechazan esto al decir ciegamente que por años, el hombre gradualmente se ha vuelto consciente de sí mismo.  Ellos señalan que esto es un avance intelectual debido al cambio evolutivo.  Lo que los evolucionistas fallan en ver es que esta cualidad, el conocimiento del bien y del mal, está profundamente embebido en el espíritu del hombre.

Los humanos, a diferencia de los animales, exhiben una enorme profundidad emocional.  La capacidad de sentir dolor, tristeza, amor, u otras mil emociones es mucho más intensa con los humanos que con cualquier animal.  Esto es verdad a lo largo del rango de emociones –desde el horror hasta el éxtasis–.  Cuando un humano sonríe o frunce el ceño, tiene la habilidad única de exteriorizar su estado emocional.  Ninguna criatura sobre la tierra puede experimentar tanta profundidad emocional.

El rostro humano, por ejemplo, es único en el cosmos en su capacidad de indicar finos grados de emoción a través de un cuarto de millón de cambios faciales que son controlados por 28 músculos del grosor de un papel.  Estos cambios faciales son usados para magnificar la profundidad emocional al expresar el carácter de una experiencia humana de uno.  Esto es único en el hombre.

 

Creados a imagen de Dios


La evidencia que hemos considerado nos lleva directamente a la conclusión de que todas las cosas –desde las moléculas hasta el hombre y más allá hasta el cosmos– son el trabajo manual de un Creador de infinita inteligencia.  Los cielos, la tierra, todos los organismos vivos, incluyendo al hombre, tienen características que demuestran orden y diseño, un plan y un propósito.  Cuando uno, como un detective en la escena del crimen, examina la evidencia física, el veredicto es inevitable.  Es justamente como lo declara el Génesis: Dios, de hecho, creó los cielos y la tierra.

El caos aleatorio, que es la idea fundamental de la evolución, está en total disputa con la racionalidad y el diseño que observamos en la creación.  Los mecanismos propuestos para le evolución no cuadran con los principios de verdadera ciencia.  La imaginación, la exageración, y en algunos casos, puro engaño, son los sellos del movimiento de la evolución.

La evolución ha sido anunciada y vendida al público como la única creíble e intelectual explicación a los orígenes del universo y toda la vida.  Muchos la han aceptado sin preguntar porque ha sido vestida con falsa integridad científica.  Hay aquéllos, usualmente en las universidades, que han dogmatizado celosamente el mundo con las normas de pensamiento evolucionista.  Ellos se han convertido en predicadores en su propia religión y trabajan con una energía evangelizadora para esparcir la fe en la evolución.  Todavía esta mentira ha tenido terribles consecuencias prácticas –entre ellas el aborto, Nazismo, comunismo y diferentes formas de socialismo–.

El hombre es único en el universo.  Se para erguido y está verdaderamente construido para un noble propósito.  El estudio honesto de la creación lo trae a uno al inevitable sentido de que hay Uno muchísimo más grande que nosotros.  Esa humilde comprensión también apunta al hecho de que somos más que materia.  No somos sólo cuerpo y mente, sino criaturas con un alma, quienes hemos sido creados a imagen de Dios para tener relación y comunión con Él.

Jesucristo, el «Logos», es el Creador, el único por el cual «todas las cosas fueron creadas, las que hay en los cielos y las que hay en la tierra, visibles e invisibles» (Colosenses 1:16).  Todavía Él se hizo carne y bajó a hacer el sacrificio máximo en el Calvario.  La muerte y resurrección de nuestro Creador nos da una nueva esperanza.  Es solamente por Su gracia, no por nosotros mismos, que podemos venir a Él.

Cuando el Espíritu de nuestro Dios Creador nos acusa es que nosotros comprendemos que somos parte del plan del Creador.  Nosotros simplemente lo proclamamos a Él al entender Su gran amor por nosotros, sabiendo que somos pecadores y estamos dispuestos a someternos nosotros mismos al Creador, quien es nuestro Salvador.  Si usted todavía no ha puesto su fe en Jesucristo, le insisto a que lo haga –conocer su Hacedor, Aquél cuya firma está grabada sin ninguna duda en el mundo que El ha hecho–.